https://journals.scientia.international/SIJHuman
Scientia International Journal for
Human Sciences
Vol. 1, 1 (2026)
Tipo: Articulo de Investigación | DOI: 10.56365/gsp8xq81
XXXX-XXXX © 2026 Los autores. Publicado por Scientia.International S.L. (España).
Artículo de acceso abierto bajo la licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0).
Ciudad, trabajo y segregación urbana: apuntes a partir de Engels
Michel Goulart da Silva
Instituto Federal Catarinense, Blumenau, Brasil
https://orcid.org/0000-0002-3281-3124
michelgsilva@yahoo.com.br
Resumen
En este ensayo, se analizan algunos de los elementos discutidos por Engels en su estudio La situación de la clase trabajadora en
Inglaterra. Para ello, se discuten aspectos referentes a las condiciones materiales vividas por los trabajadores y su situación de
empleo. Se busca relacionar tanto con el proceso económico y social más amplio, expresado principalmente en la revolución
industrial, como con aspectos que permanecen en el proceso de explotación del proletariado incluso en el siglo XXI. El texto se
vale de una bibliografía que dialoga con elementos presentados en el texto de Engels, en especial autores marxistas que
desarrollaron sus investigaciones en los siglos XX y XXI.
Palabras clave: Engels; Proletariado; Revolución Industrial; Capitalismo.
Detalles del artículo | Evaluación por pares abierta
Editado por:
Michel Goulart da Silva
Evaluado por:
João Luis Binde
Waldenilson Teixeira Ramos
Citación:
Silva, M. G. da. (2026). Ciudad, trabajo y segregación urbana: apuntes a partir de
Engels. Scientia International Journal for Human Sciences, 1(1).
https://doi.org/10.56365/gsp8xq81
Historial del artículo
Recibido: 16/12/2025
Revisado: 28/01/2026
Aceptado: 05/02/2026
Disponible: 09/02/2026
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1. Introducción
Considerar actual una obra como La situación de la clase trabajadora en Inglaterra, originalmente
publicada en 1844, puede parecer una contradicción, en la medida en que se trata de un estudio realizado por
Friedrich Engels sobre un contexto social particular vivido hace más de un siglo y medio. Considerando la
interpretación de que la clase trabajadora dejó de existir o de que el marxismo fracasó como método
explicativo de la realidad, ciertamente esta obra de la juventud de Engels estaría superada. Sin embargo, se
evidencia la actualidad de esta obra si el capitalismo se entiende como un modo de producción de la vida aún
vigente o se comprende que el contenido de la lógica de explotación de los trabajadores, a pesar de cambios
en la forma, permanece semejante a la descrita por Engels en los años 1840.
Esta actualidad puede señalarse a partir del hecho de que, aunque escrita en un momento de elaboración
inicial de los análisis de Marx y Engels, la obra apunta, mediante la descripción de la situación concreta de
la clase trabajadora inglesa, elementos que subsidian el desarrollo de los análisis económicos asociados al
materialismo histórico, en especial en el desarrollo de las explicaciones acerca de las contradicciones y la
dinámica del capitalismo. El libro de Engels se constituye en un estudio empírico detallado de la situación
de la clase trabajadora inglesa, siendo fundamental para mostrar tanto las contradicciones del capitalismo en
el siglo XIX como elementos vigentes aún en el siglo XXI. Debemos a Engels
[...], la clave analítica de la conceptualización de clase trabajadora, cuyo punto de
partida es la comprensión del papel central ejercido por el proletariado en la
producción y reproducción de la vida social, así como en su efectiva presencia en la
lucha entre las clases que caracteriza a la sociedad capitalista (Antunes, 2021, p. 94).
El capitalismo y la explotación de los trabajadores siguen existiendo, pero, en este proceso, "viene
complejificando sus instrumentos de dominación, sus formas de acumulación, provocando profundas
alteraciones tanto en las formas de producción como en la composición de las clases sociales" (Antunes,
2021, p. 96). Sin embargo, a pesar de estos cambios, ocurridos con mayor intensidad en las últimas décadas,
[...] las contradicciones del sistema capitalista no disminuyeron. En verdad, se han
intensificado sobremanera, concomitantes a un profundo proceso de explotación de
la fuerza de trabajo que está marcado por la precarización de las condiciones de los
trabajadores asalariados (Soares, 2010, p. 36-7).
Un factor que llama la atención en este libro de Engels es el cuidadoso análisis de las fuentes relatos
orales, documentos diversos, prensa, entre otros utilizadas, mostrando la preocupación con el análisis
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riguroso de la realidad, central en el desarrollo del materialismo histórico. Engels (2008, p. 41) afirmó, en
este su estudio sobre el proletariado de Inglaterra, que "el conocimiento de las condiciones de vida del
proletariado es, pues, imprescindible para, de un lado, fundamentar con solidez las teorías socialistas y, de
otro, embasar los juicios sobre su legitimidad".
El sentido del término clase siempre generó bastante controversia, aunque estudios como el de Engels
hagan que este entendimiento sea bastante obvio. En este sentido, desde un punto de vista metodológico,
como lo hizo Engels, la clase debe analizarse "como una formación social y cultural, surgida de procesos que
solo pueden estudiarse cuando ellos mismos operan durante un considerable período histórico" (Thompson,
2018, p. 13). Se puede entender a los trabajadores como aquella clase explotada por los detentores de los
medios de producción, produciendo más valor, o sea, que vende su fuerza de trabajo a la burguesía, sean
industriales, comerciantes, banqueros o incluso otros segmentos de las clases dominantes.
En este ensayo, se analizan algunos de los elementos discutidos por Engels en su estudio La situación
de la clase trabajadora en Inglaterra. Para ello, se discuten aspectos sobre las condiciones materiales vividas
por los trabajadores, su situación de empleo y explotación e incluso su salud. Se busca, además, relacionar
tanto con el proceso económico y social más amplio, expresado principalmente en la revolución industrial,
como con aspectos que permanecen en el proceso de explotación del proletariado incluso en el siglo XXI.
2. Los trabajadores en la revolución industrial
Uno de los aspectos que Engels estudia en su obra son las ciudades que se constituyeron en grandes
núcleos industriales, pasando por transformaciones económicas, políticas y sociales. Engels entiende que la
revolución industrial transformó la sociedad en su conjunto, con la organización de la economía pasando de
las pequeñas oficinas caseras a las grandes industrias. En el período anterior a la introducción de las máquinas,
la hilatura y el tejido de las materias primas se realizaban en la propia casa del trabajador. Según Engels
(2008, p. 45-6)
[...] esas familias tejedoras vivían en general en los campos vecinos a las ciudades y
lo que ganaban aseguraba perfectamente su existencia porque el mercado interno
casi el único mercado era aún decisivo para la demanda de tejidos y porque el poder
abrumador de la competencia, que se desarrolló más tarde con la conquista de
mercados externos y con el alargamiento del comercio, no incidía sensiblemente
sobre el salario.
Con la introducción del telar mecánico y, posteriormente, de otras innovaciones tecnológicas, los
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trabajadores fueron agrupados en grandes plantas industriales, disminuyendo, paulatinamente, la cantidad de
trabajadores artesanales. Engels (2008, p. 48) apunta que "se tornó posible producir mucho más hilo: si antes
un tejedor ocupaba siempre tres hilanderas, no contaba nunca con hilo suficiente y tenía que esperar para ser
abastecido, ahora había más hilo del que el número de trabajadores ocupados podía procesar". Los
trabajadores, ante la instalación de grandes industrias, se vieron obligados a trabajar para otras personas,
vendiendo su fuerza de trabajo en las grandes fábricas que surgían. Según Engels (2008, p. 50), "se decidió
en los principales sectores de la industria inglesa la victoria del trabajo mecánico sobre el trabajo manual y
toda su historia reciente nos revela cómo los trabajadores manuales fueron sucesivamente desplazados de sus
posiciones por las máquinas".
En este proceso de dinámica de la producción capitalista, se centralizan los capitales y la producción,
o sea, la industria concentró la propiedad en pocas manos. Esta nueva forma de producción demandaba
enorme cantidad de capitales, con los cuales creó gigantescos establecimientos, arruinando a la pequeña
burguesía artesana y colocando a su servicio las fuerzas naturales, expulsando del mercado a los trabajadores
manuales aislados. Una de las consecuencias de este proceso de transformación en la organización y división
del trabajo fue el surgimiento de las grandes concentraciones urbanas. Según Engels (2008, p. 64), "el gran
establecimiento industrial demanda muchos obreros, que trabajan en conjunto en un mismo edificio; deben
morar próximos y juntos y, por eso, donde surge una fábrica de porte medio, pronto se erige un pueblo".
Engels (2008, p. 65) apunta que en las grandes ciudades, progresivamente, "la centralización de la propiedad
alcanzó el más alto grado", haciendo que "en ellas solo existe una clase rica y una clase pobre, desapareciendo
día a día la pequeña burguesia".
3. Los trabajadores en las grandes ciudades
En el libro de Engels, las llamadas "grandes ciudades", principalmente Londres, con sus 2,5 millones
de habitantes, considerada entonces "capital comercial del mundo", tienen un gran destaque. Engels (2008,
p. 68-9) veía en esta ciudad,
[...], en todas partes, indiferencia bárbara y grosero egoísmo de un lado y, de otro,
miseria indescriptible; en todas partes, la guerra social: la casa de cada uno en estado
de sitio; por todos lados, pillaje recíproco bajo la protección de la ley; y todo esto tan
descarado y abiertamente que quedamos asombrados ante las consecuencias de
nuestras condiciones sociales.
Esta situación no ocurría tampoco en Manchester, Leeds y otras grandes ciudades, donde, según
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Engels (2008, p. 69), se libra una "guerra social" en que "las armas de combate son el capital, la propiedad
directa o indirecta de los medios de subsistencia y de los medios de producción". La carga de esta situación
recaía sobre los trabajadores. El desempleo era una condición permanente entre las poblaciones pobres, pues,
"si tiene la suerte de encontrar trabajo, esto es, si la burguesía le hace el favor de enriquecerse a su costa, le
espera un salario apenas suficiente para mantenerlo vivo" (Engels, 2008, p. 69). En una situación de mayor
desesperación, "si no encuentra trabajo y no teme a la policía, puede robar; puede aún morir de hambre, en
cuyo caso la policía cuidará de que la muerte sea silenciosa para no chocar a la burguesía" (Engels, 2008, p.
69).
En estas grandes ciudades podían encontrarse "barrios de mala fama", donde estaban concentrados
los trabajadores. De forma general, se designaba para los trabajadores "un área aparte, en la cual, lejos de la
mirada de las clases más afortunadas, debe arreglárselas, bien o mal, solo" (Engels, 2008, p. 70). Estos barrios
tenían "las peores casas en la parte más fea de la ciudad; casi siempre, una larga fila de construcciones de
ladrillos, de uno o dos pisos, eventualmente con sótanos habitados y en general dispuestas de manera
irregular" (Engels, 2008, p. 70). En estos barrios "las calles no son planas ni empedradas, son sucias, tomadas
por detritos vegetales y animales, sin alcantarillado o canales de desagüe, llenas de charcos estancados y
fétidos" (Engels, 2008, p. 70). En el libro se describe con detalles bastante vívidos la situación vivenciada
por los trabajadores.
Engels apunta en su obra algunos casos noticiados por la prensa que describen situaciones bastante
dramáticas vividas por las personas que moran en estas áreas. Uno de estos casos trata de dos niños que
"hambrientos, habían robado en una tienda un pedazo de carne bovina medio cocida, que devoraron
inmediatamente" (Engels, 2008, p. 74). El juez, recogiendo más información sobre el caso, descubrió que,
"viuda de un antiguo soldado, que después sirvió a la policía, la madre de los niños, tras la muerte del marido,
vivía en la miseria con los dos hijos" (Engels, 2008, p. 74). Se describe entonces la situación de una familia,
constituida por seis niños, que vive "literalmente amontonada" en un cuarto minúsculo, sin muebles, y con
poco que comer. Conforme describe Engels (2008, p. 74), "la pobre madre contó que, en el año anterior,
vendió la cama para comprar comida; las sábanas, las dejó empeñadas en la mercería en suma entregó todo
a cambio de pan".
Estas son tan solo situaciones ilustrativas, habiendo algunos trabajadores en situaciones un poco
mejores, así como otros en situaciones aún peores. Había, por ejemplo, en Londres, cerca de 50 mil personas
que no tenían dónde morar. Los alojamientos pagados estaban, según Engels (2008, p. 75), "llenos de cama,
de alto a bajo: en un cuarto, cuatro, cinco y seis personas, cuantas quepan y, en cada cama, se apilan cuatro,
cinco o seis personas, también cuantas quepan sanos o enfermos, viejos y jóvenes, hombres y mujeres,
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sobrios y borrachos, todos mezclados". Los que no tienen cómo pagar ese tipo de alojamiento "duermen en
cualquier lugar, en las esquinas, bajo un arco, en un rincón cualquiera donde la policía o los propietarios los
dejen descansar tranquilos" (Engels, 2008, p. 75). Ante este cuadro, Engels (2008, p. 115) apuntaba que
[...] las grandes ciudades están habitadas principalmente por obreros, ya que, en el
mejor de los casos, hay un burgués para dos, muchas veces tres y, en algunos lugares,
cuatro obreros; estos obreros nada poseen y viven de su salario, que, en la mayoría
de los casos, garantiza apenas la supervivencia cotidiana.
Engels mostraba en detalles las condiciones vividas por el proletariado, inclusive sus lugares de
moradia. Según su descripción, las casas
[...] están mal localizadas, son mal construidas, malconservadas, mal ventiladas,
húmedas e insalubres; sus habitantes están confinados en un espacio mínimo y, en la
mayor parte de los casos, en un único cuarto vive una familia entera; el interior de
las casas es miserable: se llega incluso a la ausencia total de los muebles más
indispensables (Engels, 2008, p. 115).
Engels, mostrando otro aspecto fundamental de su obra, también destaca temas relacionados con la
salud de los trabajadores. En su estudio, asociaba la enfermedad con las adversidades "a que los obreros están
expuestos en razón de las fluctuaciones del comercio, del desempleo y de los salarios miserables en tiempos
de crisis" (Engels, 2008, p. 141). Para Engels, esta situación traía graves consecuencias para la salud de los
trabajadores:
Sucede con frecuencia que, acabando el salario semanal antes del fin de la semana,
en los últimos días la familia carece de alimentación o tiene apenas lo estrictamente
necesario para no morir de hambre. Es claro que semejante modo de vida solo puede
originar toda suerte de enfermedades; cuando las dolencias llegan, cuando el hombre
cuyo trabajo sostiene a la familia y cuya actividad física exige más alimentación y,
por consiguiente, es el primero en enfermar, cuando este hombre enferma, es
entonces cuando comienza la gran miseria (Engels, 2008, p. 115).
Engels también problematizó el abuso del alcohol entre los obreros, entendido como forma de consuelo
y ocio, ante la necesidad de soportar la deshumanización causada por su propio trabajo. Engels llamaba la
atención para la cuestión del alcoholismo, relacionándolo con la situación a que estaban sometidos los
trabajadores:
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Todas las ilusiones y tentaciones se juntan para inducir a los trabajadores al
alcoholismo. El aguardiente es para ellos la única fuente de placer y todo concurre
para que lo tengan a mano. El trabajador regresa a casa fatigado y exhausto; encuentra
una habitación sin ninguna comodidad, húmeda, desagradable y sucia; tiene la
urgente necesidad de distraerse; necesita de cualquier cosa que haga valer la pena su
trabajo, que torne soportable la perspectiva del amargo día siguiente. Queda
abrumado, insatisfecho, se siente mal, es llevado a la hipocondría; este estado de
ánimo se debe principalmente a sus malas condiciones de salud, a su mala
alimentación y es exacerbado hasta lo intolerable por la incertidumbre de su
existencia, por la absoluta dependencia del azar y por su incapacidad de
personalmente hacer algo para dar alguna seguridad a su vida. Su cuerpo debilitado
por la atmósfera insalubre y por la mala alimentación requiere imperiosamente un
estimulante externo; la necesidad de compañía solo puede satisfacerse en una taberna,
porque no hay ningún otro lugar para encontrar a los amigos (Engels, 2008, p. 142).
Este escenario de crecimiento de la población, aumento de la explotación y de la pobreza y desgaste
físico y mental de los trabajadores son aún un rasgo inherente al capitalismo. En el siglo XIX, se observa
que, "con la expresiva expansión del capitalismo, en su nueva fase industrial, el proletariado no solo avanza
cuantitativamente, en proporción exponencial, sino también cualitativamente" (Antunes, 2021, p. 92). Estos
rasgos del capitalismo vienen siendo analizados por la historiografía producida posteriormente a la obra de
Engels. En el contexto de inicio del desarrollo de la industrialización, "las ciudades y las áreas industriales
crecían rápidamente, sin planificación o supervisión, y los servicios más elementales de la vida de la ciudad
fracasaron en el intento de mantener el mismo paso" (Hobsbawm, 2013, p. 317). En este proceso, "el
desarrollo urbano fue un gigantesco proceso de segregación de clase, que empujaba a los nuevos trabajadores
pobres hacia las grandes concentraciones de miseria alejados de los centros de gobierno y de los negocios, y
de las nuevas áreas residenciales de la burguesía" (Hobsbawm, 2013, p. 318).
4. Competencia y empleo
Otro punto, abordado por Engels en esta obra y que, posteriormente, sería destacado en el conjunto
de las producciones marxistas, tiene que ver con lo que aparece en el texto como competencia, o sea, "la
expresión más completa de la guerra de todos contra todos que impera en la moderna sociedad burguesa"
(Engels, 2008, p. 117). Esta guerra "no se libra solo entre las diferentes clases de la sociedad, sino también
entre los diferentes miembros de esas clases", o sea, "los obreros compiten entre tal como los burgueses"
(Engels, 2008, p. 117). De esta forma, según Engels (2008, p. 117-8), "el tejedor que opera un telar mecánico
compite con el tejedor manual; el tejedor manual desempleado o mal pagado compite con aquel que está
empleado o es mejor pagado y procura sustituirlo".
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Se puede describir con más detalles la situación del proletariado, que se encuentra, en palabras de
Engels (2008, p. 118), "desprovisto de todo", afinal, en la sociedad capitalista, "la burguesía se arrogó el
monopolio de todos los medios de subsistencia, en el sentido más amplio de la expresión", o sea, "aquello de
que el proletariado necesita, solo puede obtenerlo de esa burguesía, cuyo monopolio es protegido por la fuerza
del Estado". Esta situación se refleja inclusive en la educación de los hijos. Según Engels (2008, p. 119), "al
obrero fabril es preciso garantizarle un salario que le permita educar a los hijos para un trabajo regular
pero apenas lo suficiente para que no pueda dispensar el salario de los hijos y no haga de ellos algo más que
obreros".
El capital encuentra también mecanismos para disminuir los salarios, lo que pasa por el empleo del
trabajo infantil y femenino. Engels (2008, p. 119) apunta que
[...] en una familia en que todos trabajan, cada uno puede contentarse con un pago
proporcionalmente menor y la burguesía, con vistas a la reducción de los salarios, se
aprovechó largamente de la oportunidad, propiciada por la mecanización, de emplear
mujeres y niños.
Por lo tanto, la explotación del trabajo se da de forma intensa e incluso cruel. Según Engels (2008, p.
119), el salario "acaba por nivelarse en un promedio, con base en el cual una familia en que todos trabajan
vive razonablemente bien, en tanto que aquella que cuenta con pocos miembros empleados vive bastante
mal". El obrero termina por someterse a esta lógica, incluso teniendo que morar en un lugar peor o incluso
pasar dificultades para sostenerse a mismo y a su familia. Con esto, la burguesía consigue el número de
obreros necesarios para garantizar el funcionamiento de sus industrias, pero, según Engels (2008, p. 119),
[...] si hay más obreros que aquellos que a la burguesía le interesa emplear, si, al
término de la lucha concorrencial entre ellos, aún queda un contingente sin trabajo,
ese contingente deberá morir de hambre, porque el burgués solo le ofrecerá empleo
si puede vender con lucro el producto de su trabajo.
Engels presenta aquí, al discutir la situación de la falta de empleo, de forma aún bastante inicial, una
de las ideas fundamentales expuestas posteriormente en El capital:
[...] si la demanda de obreros crece, su precio sube; si disminuye, su precio baja; y si
la demanda cae al punto de que un cierto número de obreros no sea vendible, quedan
como que en stock y, como no hay empleo que les fornezca medios para subsistir,
mueren de hambre (Engels, 2008, p. 119).
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Esta es una primera tentativa de presentar lo que vendría a llamarse ejército industrial de reserva.
Marx (2013, p. 707) afirmaba, en El capital, que esta "población trabajadora excedente es un producto
necesario de la acumulación o del desarrollo de la riqueza con base capitalista", constituyendo "un ejército
industrial de reserva disponible, que pertenece al capital de manera tan absoluta como si él lo hubiera creado
por su propia cuenta".
Este proceso de constitución de un sector del proletariado en busca de empleo permanece siendo un
elemento estructurante en el capitalismo. En esta realidad, "el estímulo activo de la competencia entre
trabajadores a lo largo del espacio también ha trabajado en favor de la ventaja capitalista" (Harvey, 2006, p.
57). Se observa, de esta forma, la
[...] capacidad del capital de fragmentar, de dividir, de diferenciar, de absorber, de
transformar e incluso de exacerbar antiguas divisiones culturales, de producir
diferenciaciones espaciales, de movilizar geopolíticamente, en el ámbito de la
homogeneización general producida por el trabajo asalariado y por el intercambio en
el mercado (Harvey, 2006, p. 52).
Engels, en su obra, percibe que el trabajo (o el trabajador, o la fuerza de trabajo, no hay tanta claridad
acerca de esto en el texto) también es una mercancía, insertada en el mercado capitalista. Engels consigue
desarrollar estas conclusiones justamente por cuenta de la observación empírica de la situación de los obreros,
sus dificultades y, principalmente, la relación entre las dos clases fundamentales en el proceso de producción
de valor, la burguesía y el proletariado.
5. Engels y su obra en la actualidad
Estas elaboraciones formuladas por Engels se muestran actuales a partir de diferentes aspectos.
Primero, porque demuestra la situación de los trabajadores ingleses en período determinado, evidenciando su
dinámica de luchas y constituyéndose en un importante documento de la situación social y política que
antecedió importantes conquistas de los trabajadores, como reducción de la jornada de trabajo, prohibición
del trabajo infantil, entre otras. En segundo lugar, la obra de Engels puede utilizarse como referencia para
analizar los cambios y permanencias en las condiciones de la clase trabajadora, entre las cuales la situación
de marginalización urbana y su participación incipiente mientras fuerza políticamente organizada en las
diferentes fases y procesos de la revolución industrial.
Un tercer aspecto tiene relación con el hecho de que el libro de Engels apunta elementos centrales
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acerca del funcionamiento del capitalismo, como la competencia entre las diferentes clases y sus propias
contradicciones, sean poseedoras o no de los medios de producción. Se puede, así, comprender elementos de
las transformaciones ocurridas en el capitalismo, a lo largo de los últimos dos siglos, así como las
permanencias en esta forma de producción y reproducción de la vida humana. Se puede comprender, además,
a partir del análisis de los fundamentos del capitalismo analizado por Engels, las formas de producción del
trabajo y la producción del valor, comparando estos aspectos con lo que ocurre en la sociedad contemporánea.
Se destaca también el hecho de que esta fue la primera análisis empírica de las contradicciones del
capitalismo, hecha a partir del método que vendría a ser perfeccionado y conocido como materialismo
histórico. En la obra de Engels se presentan fundamentos de los análisis de El capital, como valor de la fuerza
de trabajo, leyes de acumulación, ejército industrial de reserva, entre otros puntos. Sin el aprofundamiento
conceptual expuesto posteriormente, el método utilizado por Marx en su obra maestra aquí es aplicado por
primera vez. Por otro lado, aunque de forma incipiente, elementos que vendrían a ser bastante utilizados en
estudios históricos, como los relatos orales y la prensa, están presentes de forma consistente en esta obra de
juventud de Engels.
Esta obra de Engels se constituye en un clásico para quien quiere conocer la historia de la clase
trabajadora y tomar contacto con el proceso de elaboración del marxismo, especialmente en lo que se refiere
al proceso de explotación del trabajo, la situación a la cual los trabajadores son sometidos y, principalmente,
de qué forma organizan su reacción contra la explotación capitalista.
Referencias
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Boitempo.
Engels, F. (2008). A situação da classe trabalhadora na Inglaterra. São Paulo: Boitempo.
Harvey, D. (2006). Espaços de esperança. 2ª ed. São Paulo: Loyola.
Hobsbawm, E. (2011). Da revolução industrial inglesa ao imperialismo. 6ª ed. Rio de Janeiro: Forense.
Hobsbawm, E. (2013). A era das revoluções: Europa 1789-1848. 32ª ed. Rio de Janeiro: Paz e Terra.
Marx, K. (2013). O capital: crítica da economia política. São Paulo: Boitempo, vol. 1.
Mattos, M. B. (2019). A classe trabalhadora: de Marx ao nosso tempo. São Paulo: Boitempo.
Silva, M. G. (2010). Trabalho e segregação urbana: apontamentos a partir de Engels. História e-História.
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Soares, J. L. (2010). Friedrich Engels e a situação da classe trabalhadora ontem e hoje. Antítese, nº. 9, p. 20-
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Thompson, E. P. (2018). A formação da classe operária inglesa. 9ª ed. Rio de Janeiro: Paz e Terra.