Scientia International Journal for Human Sciences 8 de 14
vinculadas a un «genio civilizador» en contraposición a los africanos negros, en una visión prejuiciosa,
caracterizados como salvajes y susceptibles de domesticación o adiestramiento: «[...] ahora, en un clima
tropical, construyen en plena selva [...], sus “casas portuguesas” [...] presentándose como un pueblo
esencialmente agrícola y rural, trabajador y honesto, que se ‘afianza’ a la tierra, construyendo aldeas, pueblos
y ciudades, que reproducen, lo más fielmente posible, la metrópoli» (Baptista 2013, p. 274).
En estos contextos, el negro —ocupando la función del «otro»— aparecerá en la filmografía y la
literatura como referente para definir la identidad del colonizador portugués. Según Baptista (2013), la idea
inicial es sustituida posteriormente por la del «colono-emigrante», con los rasgos de una «[...] condición de
superioridad económica, social y religiosa frente al negro, condición esencial para que sea posible seguir
portuguesizando África, mereciendo el respeto e incluso la veneración de los nativos hacia los blancos y
recabando su buena voluntad e inclinación hacia la asimilación» (Baptista, 2013, p. 277). Este nuevo
personaje portugués se une en ocasiones a los movimientos independentistas, viendo su identidad cultural,
en algunos casos, cuestionada, renegada y reprimida. Se trata de un ser retratado de forma exótica y
considerado por sus compatriotas como obstinado, sencillo, afable e ignorante. En los análisis de Baptista,
una última figura de la identidad cultural portuguesa son los «Retornados-Colonialistas», es decir,
portugueses de familia, pero de origen colonial, por lo tanto nacidos y con ciudadanía de países conquistados
por el Imperio Portugués. Son «exiliados de ningún lugar», en palabras de la pensadora.
Para delimitar las líneas de investigación, también nos interesan trabajos como los de Brambilla
(2015) y Gevehr, Berti y Matte Junior (2020), en los que los autores investigaron aspectos culturales y de
identidad de la región del río Duero y sus vínculos con el turismo y el mundo académico. Caracterizada como
patrimonio cultural, en esta región los elementos primordiales que constituyen su identidad son los paisajes,
la arquitectura, la gastronomía (basada fundamentalmente en el vino regional), el arte y los yacimientos
arqueológicos. Brambilla (2015), al abordar la identidad cultural, al igual que otros autores de los Estudios
Culturales, también recurre a las teorías de Hall en el debate. Al final de su tesis, pone de relieve el conflicto
entre el mantenimiento de las tradiciones culturales y la necesidad de un enoturismo consumista:
[...] mientras que algunos autores consideran que el turismo en las zonas rurales ha
convertido los lugares en espacios exclusivamente de consumo, podemos entender
que el turismo rural es solo una de las influencias externas que afectan a la zona rural
y a sus habitantes, ya que no se puede impedir que se viva el presente de la mejor
manera posible, ni se pueden impedir los procesos de transformación deseados por
las comunidades rurales. Así, consideramos que el enoturismo en el Duero ha
transformado las zonas rurales de la región, convirtiéndolas en espacios de ocio y, al
mismo tiempo, fortaleciendo las identidades locales [...] (Brambilla, 2015, p. 205)