Scientia International Journal for Human Sciences 7 de 16
Por lo tanto, en su análisis de los conflictos sociales, entendía el Estado no solo como una
institución jurídica, sino como resultado de las relaciones orgánicas entre la sociedad política y la civil, ya
que en la sociedad civil también se refleja el conflicto social. Identificó que uno de los problemas de la
educación burguesa era la separación entre la educación intelectual y el trabajo manual. En el contexto
italiano de la década de 1920, esta dualidad en la educación se vio acentuada por las reformas del régimen
fascista, orientadas a la organización de dos sistemas de formación, uno para la élite intelectual y otro para
la clase trabajadora. Así se creaba una escuela «desinteresada», que servía a una pequeña élite, sin ninguna
preparación para la formación profesional, y otra «formativa», con el fin de preparar a los estudiantes para
una actividad especializada, en la que el destino del alumno estaba predeterminado (Gramsci, 1982).
Inspirándose en la experiencia educativa soviética, Gramsci (1982) señaló, como contrapunto al
modelo dual, la necesidad de construir una escuela unitaria, que equilibrara el desarrollo de las capacidades
del trabajo manual integrado a una formación que potenciara las capacidades intelectuales de los
estudiantes, lo cual estaba asociado al proyecto revolucionario de emancipación del trabajo y de un Estado
que se hiciera cargo de la transición hacia una sociedad de trabajadores libres asociados (Del Roio, 2018).
La sociedad civil se presenta como el ámbito por excelencia de la lucha de clases, del mantenimiento de la
hegemonía de las clases dominantes y de la contestación a la misma. Para Gramsci (1982), la sociedad civil
no es algo homogéneo, amorfo e inferiorizado, sino un espacio de conflictos, de disputas permanentes entre
las clases sociales por el control de la hegemonía en las sociedades capitalistas modernas.
Se considera al Estado como expresión de los conflictos y de la correlación de fuerzas existente en
la sociedad, en relación con los intereses de las clases sociales y sus fracciones, sin separarlo ni situarlo por
encima de la vida social, económica y política del país, sino como una relación dialéctica entre el poder
político, el Estado en sentido estricto, y las relaciones de clase existentes en la sociedad civil, en la disputa
por la hegemonía. Se llega a la noción de Estado ampliado, formulada por Antonio Gramsci, como «[...]
todo el complejo de actividades prácticas y teóricas con las que la clase dominante no solo justifica y
mantiene su dominio, sino que logra obtener el consenso activo de los gobernados» (Gramsci, 2007, p.
331).
El poder estatal actúa en lo que Poulantzas (2000) definió como una institución que se sitúa
directamente en las relaciones de producción y la división social del trabajo propias del capitalismo, lo que
permite situar al Estado en el conjunto del campo de luchas. Este elemento de la teoría del autor constituye
un fundamento importante para las reflexiones teóricas sobre las categorías de análisis, ya que el Estado, a
partir de una separación relativa de la economía, actúa en el capitalismo contemporáneo como organizador
de la educación en general y de la formación profesional en particular. En las transformaciones y reformas