https://journals.scientia.international/SIJLLA
Scientia International Journal for
Linguistics, Letters and Arts
Vol. 1, 1 (2026)
Tipo: [Artículo de investigación] | DOI: 10.56365/hmzdw988
XXXX-XXXX © 2026 Los autores. Publicado por Scientia.International S.L. (España).
Artículo de acceso abierto bajo licencia CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0).
Cassandra Rios, cuerpos disidentes y la representación de personajes
trans en la literatura brasileña
Luciana Lima Silva1
1 Doctora en Teoría e Historia Literaria, Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP), Brasil
https://orcid.org/0000-0001-9296-6934
Resumen
Este trabajo tiene como objetivo presentar la relevancia de Cassandra Rios, autora cuyos libros se convirtieron en un fenómeno
editorial popular en Brasil a mediados del siglo XX, en la construcción y consolidación de la representación de cuerpos
disidentes y trans en la literatura brasileña. A partir de las obras de la escritora, y al articularlas con producciones de otros
autores, en otras épocas, se busca elaborar una historiografía queer que evidencie las problemáticas de violencia y género que
atraviesan las narrativas LGBTQIA+, sobre todo en escenarios de retrocesos históricos que evidencian y subrayan los intentos de
marginación, represión y control de los cuerpos disidentes.
Palabras clave: Cassandra Rios; literatura brasileña; literatura queer; cuerpos disidentes; represión; marginación.
Detalles del artículo | Revisión abierta por pares
Editado por:
William Jônatas Vidal Coutinho
Evaluado por:
Luis Fernando da Rosa Marozo
Naiara Souza da Silva
Citación:
Lima Silva, L. (2026). Cassandra Rios, cuerpos disidentes y
la representación de personajes trans en la literatura
brasileña: algunos temas. Scientia International Journal for
Linguistics, Letters and Arts, 1(1).
https://doi.org/10.56365/hmzdw988
Historial del artículo
Recibido: 16/12/2025
Revisado: 13/03/2026
Aceptado: 13/03/2026
Disponible: 16/07/2026
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1. Una introducción: Cassandra Rios y la censura
En el Brasil del siglo XX, desde la creación del Servicio de Censura de Diversiones Públicas, en 1945,
hasta el final de la dictadura militar brasileña (1964-1985), prevaleció durante largas décadas la dinámica de
la censura, expresada sobre todo por medio del veto a obras producidas por artistas como la escritora
Cassandra Rios, quien abordaba en sus libros el amor entre mujeres y la representación de cuerpos trans y
queer, además de otros temas considerados ofensivos para la “moral y las buenas costumbres” vigentes
entonces en el país.
Cassandra Rios fue el seudónimo de Odete Rios Pérez Perañez Gonzáles Hernández Arrelano, o
simplemente Odete Rios, escritora brasileña nacida en 1932 en el católico y tradicional barrio de Perdizes
(São Paulo, SP), que a los dieciséis años publicó su primer libro, A volúpia do pecado (1948). Aunque la
novela, obra erótica que presentaba el amor lésbico entre dos adolescentes, fue rechazada por todas las
editoriales que la recibieron, la autora decidió publicarla con recursos de su familia. El éxito de la obra fue
enorme: Cassandra realicasi diez nuevas tiradas en un lapso de diez años para atender el intenso interés
del público, que agotaba rápidamente los ejemplares disponibles. En 1970, fue la primera escritora brasileña
en alcanzar la marca de un millón de ejemplares vendidos.
No se sabe el número exacto de libros publicados por la “Safo de Perdizes”, como llegó a ser conocida,
ya que algunas publicaciones se hicieron clandestinamente; sin embargo, se sabe que ese número supera los
cincuenta. De ese total, al menos 36 obras fueron censuradas, en general por un motivo común: el contenido
considerado “subversivo”.
En el dictamen del Servicio de Censura de Diversiones Públicas del Departamento de Policía Federal
1
,
el libro Copacabana Posto 6 (1956), de autoría de Cassandra, consta como vetado. El documento considera
que el mensaje del libro es “negativo, psicológicamente falso en ciertos aspectos de la relación, nocivo y
deprimente”, además de “subvertir conceptos morales” al usar “injustificadas citas bíblicas”. Se trata, por lo
tanto, de un veto vinculado a una idea de preservación de la llamada “moral y buenas costumbres”; sobre
todo, es un veto que, como todos los del período, procura conferir un aspecto técnico y formal a la censura
mediante un lenguaje que muestra una apreciación detallada e integral de los materiales analizados, con el
fin de otorgar un barniz de coherencia a la arbitrariedad dictatorial del período.
A pesar del veto incesante, Cassandra Rios no dejó de publicar ni de dar vida, en la medida de lo
posible, a los personajes que le gustaba crear: lesbianas, mujeres y hombres trans y homosexuales, en general
en contextos afectivos y eróticos.
También se sabe que la autora publicó obras utilizando seudónimos masculinos; estas, en general,
trataban del amor heterosexual. En el estudio “Odete, la andrógina: seudónimos masculinos de Cassandra
Rios”, el investigador Marcelo Branquinho Massucatto Resende realiza un relevamiento de algunas
publicaciones de la escritora en las que utilizó nombres de hombres. Así, se sabe que “bajo el seudónimo de
Oliver River’s (“río”, en inglés), fueron encontradas las novelas Valéria, a freira nua; Mônica, a insaciável;
Rosa, a irresistível y Andra, traição sexual, mientras que bajo el seudónimo de Clarence Rivier (“río”, en
francés), fueron encontradas las obras Sonho de viúva y Andarilho do sexo, todas integrantes de la ‘Love sex
collection’, publicada por la editorial Gama entre los años 1978 y 1980”
2
.
Bajo esos seudónimos, Cassandra encontraba mayor libertad para escribir, puesto que la persecución
a su nombre habría perdurado incluso después del período de censuras. En el documental Cassandra Rios, a
Safo de Perdizes (2013), de Hanna Korich, Cassandra explica, durante una entrevista concedida a Jô Soares,
que utilizó ese subterfugio para poder publicar. La estrategia, sin embargo, trajo perjuicios a Cassandra: al
1
El veto a la obra Copacabana Posto 6 (1956), de Cassandra Rios, está disponible en: <https://documentosrevelados.com.br/wp-
content/uploads/2019/04/cassandra-rios.jpg>. Consulta: 02 ago. 2023.
2
Marcelo Branquinho Massucatto Resende, “Odete, a andrógina: pseudônimos masculinos de Cassandra Rios”. Revista Crioula n. 24: dissidências de gênero e
sexualidade nas literaturas de língua portuguesa, 2019, p. 115.
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aprovechar cierto aire de clandestinidad” de las publicaciones, las editoriales que publicaron esos libros
habrían encontrado brechas para no remunerar a la autora.
Las obras de Cassandra muestran sujetos marginados, comúnmente insertos en contextos eróticos y
afectivos. La escritora siempre subrayó que sus personajes buscaban el amor, algo perceptible en una lectura
crítica, aunque la censura y el sentido común vinculado a la moralidad y a las buenas costumbres de la época
en que publicaba consideraran su obra meramente pornográfica y nociva.
Las portadas de los libros de Cassandra tenían un fuerte atractivo erótico, y el interior de las obras se
producía, por lo general, con materiales de bajo costo, lo que hacía más accesible el precio final del producto.
Eran libros muchas veces leídos a escondidas, debido al contenido considerado “prohibido”.
La producción de la artista era incansable: era común que Cassandra Rios escribiera más de un libro
al mismo tiempo, y en algunos años llegó a publicar varias obras. En 1965, por ejemplo, publicó seis libros:
Uma mulher diferente, Macária, Tessa, a gata, A serpente e a flor, Um escorpião na balança y Veneno.
Todos tuvieron gran repercusión.
Cassandra Rios tuvo algunos de sus libros adaptados al cine: el éxito de taquilla Ariella (1980), basado
en el libro A paranoica (1969), fue protagonizado por Nicole Puzzi y dirigido por John Herbert, también
responsable de la dirección de Tessa, a gata (1982), adaptación del libro homónimo; y A mulher serpente e
a flor (1983), cuyo guion se elaboró a partir de la obra A serpente e a flor (1965), por Benedito Ruy Barbosa,
y que fue dirigida por J. Marreco.
En un período marcado por publicaciones que debatían cuestiones de género, raza y clase, que
comenzaron a circular a partir de 1970 en el contexto de apertura política, como el periódico Chanacomchana
(1981), encabezado por el Grupo Lésbico Feminista, y el periódico Lampião da Esquina (1978-1981),
articulado por el periodista João Antônio Mascarenhas y editado por nombres como João Silvério Trevisan,
Darcy Penteado, Gasparino da Mata y Aguinaldo Silva, Cassandra Rios ya tenía una carrera consolidada y
era una referencia relevante en los debates relacionados con las pautas GLS (hoy LGBTQIA+), por haber
sido pionera en dar voz a personajes homoafectivos y transexuales, permitiendo que pudieran constar
subjetivamente en obras literarias, más allá de la mirada patologizante, secundaria o meramente erótica
destinada a ellos hasta entonces.
Considerada “papisa del homosexualismo”, “maldita”, “amoral”, “subversiva” y “pornográfica” por
las instituciones de derecha, Cassandra Rios declaraba que la Biblia era su libro de cabecera, se decía
“moralista” al explicar que concebía el sexo sin amor como un acto inmoral, y emitía opiniones conservadoras
en las entrevistas que concedía. A pesar de esas afirmaciones, decía comprender que “el ser humano es una
simbiosis de moral, inmoralidad y obscenidad”
3
. Debido a la complejidad ofrecida por la persona Cassandra,
ella decía preferir que solo hablaran sus personajes, fue despreciada por la intelectualidad de izquierda de la
época. A ese respecto, una edición de 1978 del periódico Lampião da Esquina, que publila primera
entrevista de la autora en ese medio, la percibió como “sofisticada, cursi, vidente, moralista, excéntrica,
provinciana, rebelde, reprimida: una maraña que no cabe en esquemas académicos, porque los hace estallar”
4
.
Independientemente de la aceptación de la censura y de la crítica, Cassandra alcanzó la meta que buscaba:
llegar al público lector. Hoy consta como referencia ineludible en los estudios sobre cuerpos disidentes en la
literatura brasileña.
Además, Cassandra Rios fue autora de dos obras protagonizadas por mujeres trans: es el caso de
Georgette (1956), novela que dedica una mirada al cuerpo trans hasta entonces inédita en la literatura
3
Fragmento extraído de la entrevista “Cassandra Rios: assim, até a Bíblia é pornográfica”, concedida al periódico Lampião da Esquina. Rio de Janeiro, año 3, n.
29, oct. 1980, p. 17. Disponible en: <https://www.grupodignidade.org.br/wp-content/uploads/2015/11/29.pdf>. Consulta: 25 sept. 2023.
4
Fragmento extraído de la entrevista “Cassandra Rios ainda resiste”, concedida al periódico Lampião da Esquina. Rio de Janeiro, año 1, n. 5, oct. 1978, p. 8.
Disponible en: <https://www.grupodignidade.org.br/wp-content/uploads/2019/04/09-LAMPIAO-DA-ESQUINA-EDICAO-05-OUTUBRO-1978.pdf>. Consulta:
25 sept. 2023.
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brasileña, resaltando escenarios de desplazamiento, subalternidad, marginación y violencia por medio de la
evolución de la historia del personaje Roberto, o Bob, desde la infancia hasta la cirugía de transgenitalización
a la que se somete; y de Uma mulher diferente, publicada originalmente en 1965, que informa ya en los
primeros párrafos sobre el asesinato de una mujer cuyo cuerpo es encontrado flotando en un río. No se trata,
sin embargo, de la muerte de una mujer común, sino de Ana Maria, la mujer diferente expresada en el título.
“Diferente”, en este caso, por ser una mujer trans y, por ello, una víctima fatal de la transfobia.
Tal como ocurrió con la mayoría de las obras de Cassandra Rios, estas también fueron censuradas,
Georgette fue además excomulgada, junto con otras obras, por una iglesia, y fueron acusadas de herir “la
moral y las buenas costumbres”.
2. “MORAL”, “BUENAS COSTUMBRES” Y LA BÚSQUEDA DE UNA
HISTORIOGRAFÍA QUEER
La evocación de la moral y de las buenas costumbres en el país data de tiempos lejanos: alimentada
por los embates entre grupos nazifascistas y comunistas en distintas partes del mundo, sobre todo en Europa,
la pauta ganó fuerza en Brasil especialmente por la diseminación de amenazas falsas e inexistentes, al modo
del Plan Cohen que, al presentar un supuesto plan de toma del poder orquestado por comunistas, fue utilizado
como justificación por Getúlio Vargas para el golpe de Estado de 1937, lo que le permitmantenerse en el
poder por medio de la dictadura implantada en el Estado Novo.
Algunos años después de haber sido utilizado como vehículo de maniobra política, salió a la luz la
información de que el documento, que detallaba acciones terroristas que serían ejecutadas por la Internacional
Comunista (Komintern), grupo fundado en 1919 por el ruso Vladimir Lenin, inspirado en la Asociación
Internacional de Trabajadores creada por Karl Marx y Friedrich Engels, cuya premisa era reunir los diversos
partidos comunistas existentes en el mundo, había sido falsificado, en una maquinación entre gobierno y
ejército, por la Ação Integralista Brasileira, movimiento político de extrema derecha creado en 1932 por
Plínio Salgado, basado en los ideales fascistas italianos y alemanes y cuyo lema era Dios, Patria y Familia”,
tríada fundadora del conservadurismo que sigue como pilar orientador de gobiernos de inspiración fascista
en las Américas en el siglo XXI.
En un estudio más amplio que desarrollé en Afetos áridos, espaços movediços: um estudo sobre
violências de gênero em Cassandra Rios, Maria Valéria Rezende e outras escritoras daqui e dali
5
, tesis de
la cual deriva este artículo, desarrollo con mayor amplitud la idea de “moral y buenas costumbres”, que
culmina en la consolidación, en el ámbito del conservadurismo, de la idea de aberración asociada a los
cuerpos disidentes, puesto que estos representarían una ruptura con los ideales de performance de género
consolidados por Iglesia y Estado.
En este breve trabajo, sin embargo, esbozo la represión mediante un sentido de moralidad bastante
difundido socialmente y, como gesto de resistencia a los intentos de represión y a la violencia contundente
contra los cuerpos queer, el aumento de las producciones literarias en las que hay personajes trans,
construidos incluso por autores y autoras trans.
A ese propósito, se plantea la cuestión cuya respuesta será esbozada a continuación: ¿cuál es el
recorrido de la representatividad trans en la literatura nacional?
En busca de la representación trans precursora, se encontró la tesis titulada Um percurso pelas
configurações do corpo de personagens travestis em narrativas brasileiras do século XX: 1960-1980
6
, en la
5
Luciana Lima Silva. “Afetos áridos, espaços movediços: um estudo sobre violências de gênero em Cassandra Rios, Maria Valéria Rezende e outras escritoras
daqui e dali”. 2023. 1 recurso en línea (169 p.) Tesis doctoral. Universidade Estadual de Campinas, Instituto de Estudos da Linguagem, Campinas, SP.
Disponible en: <https://www.repositorio.unicamp.br/acervo/detalhe/1374139>. Consulta: 30 sept. 2025.
6
Carlos Eduardo Albuquerque Fernandes. Um percurso pelas configurações do corpo de personagens travestis em narrativas brasileiras do século XX: 1960-
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cual el investigador Carlos Eduardo Albuquerque Fernandes realiza un relevamiento bastante profundo de
los primordios de la representación trans en la literatura brasileña y señala que la primera aparición destacada
de un personaje transgénero ocurrió en 1936, en el cuento “A grande atração”, del escritor cearense Raimundo
Magalhães Jr. En el texto, Luigi Bianchi es, a pesar del nombre asociado a lo masculino, una mujer trans y
soprano lírica que soñaba con ser aceptada en alguna compañía de ópera renombrada, pero fue admitida solo
en un circo decadente, donde presentaba números musicales y adiestraba perros.
Hay un largo hiato entre “A grande atração” (1936), de Raimundo Magalhães Jr., y la ya citada
Georgette (1956), de Cassandra Rios, pero a partir de los años cincuenta se observa un volumen creciente de
representaciones de cuerpos trans en la literatura brasileña. Sin intención de abarcar la totalidad de las
producciones, a continuación se presenta una breve línea de tiempo con algunos ejemplos.
En 1965, Cassandra Rios publicó la ya mencionada Uma mulher diferente, y en 1970 se lanzó O
travesti, libro de Adelaide Carraro, autora que, al igual que Cassandra, fue una mujer lesbiana que vendió
miles de ejemplares de obras y tuvo muchas publicaciones vetadas por la censura por ser consideradas
obscenas y pornográficas. En O travesti conocemos al personaje Rubens en su transición hacia Jaqueline,
mujer trans que sobrevive de la prostitución y es constantemente sometida a intolerancias, violencias y
persecuciones policiales.
En la obra Feliz ano novo (1975), de Rubem Fonseca, aparece el cuento “Dia dos namorados”, en el
que Viveca Lindfords es una mujer trans y trabajadora sexual que roba y chantajea a un cliente, un banquero
casado que se sorprende al verla desnuda. Al igual que en Uma mulher diferente (1965), en este cuento
también está presente un detective que conduce el hilo narrativo.
También de 1975 es la obra Vida cachorra, que compila textos de escritores como Aguinaldo Silva,
autor del cuento “Amor grego”, historia de amor entre la prostituta trans Lina Lee y el marinero griego Cristo
Xantopoulos. El escritor también construye personajes trans en las novelas Primeiras cartas aos andróginos
(1975) y Lábios que beijei (1992); en ambas obras, sin embargo, los personajes son secundarios y viven al
margen de la ley.
En 1978, el escritor Julio César Moreira Martins publica el cuento “Ruiva” en la antología Sabe quem
dançou?. En ese texto, el relojero mineiro Juarez migra a São Paulo en busca de libertad y de aceptación de
su identidad trans, pero, desilusionado y decepcionado, termina regresando a su ciudad natal.
De ese mismo año es la obra Travesti (1978), compuesta por dos novelas escritas por Roberto Freire.
En una de ellas, “O milagre”, el personaje Joselin es rechazado y expulsado de casa por su familia, que no
acepta su identidad trans, y, una vez en la calle, recurre a la prostitución para sobrevivir.
Las protagonistas trans están presentes también en dos obras del año siguiente: en la pieza teatral
Shirley, a história de um travesti (1979), del dramaturgo y guionista Leopoldo Serran, que clasifica su obra
como la historia de “un personaje que acepta enfrentar todas las humillaciones para ser fiel a su deseo”
7
; y
en dos historias integrantes del libro Teoremambo (1979), de Darcy Penteado, que son los cuentos Noites
de Rosali”, que narra la trayectoria de la travesti Rosali, y “A bichinha da sorveteria”, cuyo personaje, referido
peyorativamente en el título, trabaja en una heladería en el interior de Minas y es discriminado con frecuencia,
hasta el día en que imita a Carmen Miranda con perfección en un concurso y es ovacionado por los habitantes
de la ciudad.
En 1985, el mineiro Silviano Santiago lanzó la novela Stella Manhattan, cuyo personaje homónimo
es la identidad travesti de Eduardo da Costa e Silva, figura de la alta sociedad que personifica en la obra un
juego de apariencias asociado a su clase social. Entre las obras producidas en el siglo XX protagonizadas por
1980. Tesis doctoral en Letras. Universidade Federal da Paraíba, 2016. Disponible en: <https://repositorio.ufpb.br/jspui/bitstream/tede/9301/2/arquivototal.pdf>.
Consulta: 21 sept. 2023.
7
Fragmento de la entrevista “O travesti é um pistoleiro; todo dia tem que vencer um desafio”, concedida por Leopoldo Serran al periódico Lampião da Esquina,
n. 18, nov. 1979.
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personajes trans, esta es, sin duda, la que más circuló entre lectores, investigadores y críticos literarios, y
sigue siendo comercializada, leída y estudiada hasta hoy en círculos diversos.
También novela es O fantasma travesti (1988), de Silvia Orthof, obra con elementos fantásticos que
aborda las cuestiones de género desde una perspectiva original en la literatura brasileña, acercándose a la
teoría queer propuesta, sobre todo, por Judith Butler, al presentar personajes que no se asocian a lo masculino
ni a lo femenino, sino a lo que sería un género neutro o no binario. La descripción de Ziriguidum, protagonista
de la obra, la presenta como una entidad Dios-Diosa, neutra y misteriosa, situada fuera de los modelos
religiosos y de las categorías binarias de santidad
8
.
Y, para concluir los ejemplos de protagonistas del siglo pasado, está el libro Nicola (1999), de Danilo
Angrimani, cuyo personaje central se ve como una mujer deseante cuando se mira al espejo, pero performa
una realidad en la que es un profesor universitario adusto, casado con una mujer y con hijos.
Hay, además, obras que no necesariamente presentan personajes que asumen una identidad trans, pero
que trasponen las barreras de género. Es el caso, por ejemplo, de Grande sertão: veredas (1956), novela
modernista brasileña de Guimarães Rosa, ambientada en el sertón de Minas Gerais, que tiene como
protagonista a Riobaldo, exjagunço enamorado de Diadorim, su mejor amigo, quien asume una identidad
masculina desde la infancia para poder ser aceptado y respetado en el grupo. Después de su muerte, el texto
revela el cuerpo de Diadorim como femenino, produciendo una escena de desencanto y desesperación para
Riobaldo
9
. A propósito de Diadorim, la investigadora Amara Moira propone que puede ser considerada un
personaje trans, “pero no en una concepción subjetivista”, ya que se desconoce cómo pensaba su propia
condición: “trans desde una perspectiva política”
10
, puesto que, habiendo nacido con un cuerpo asociado a lo
femenino por el órgano genital, “construyó para sí una identidad masculina y fue, incluso, reconocido así”.
Amara Moira, en el texto “Monstruoso corpo de delito: personagens transexuais na literatura
brasileira”, realizó un relevamiento de personajes secundarios considerados trans o de otros protagonistas
que poseen características que se apartan de la performance de género esperada por el entorno en el que se
insertan: es el caso, por ejemplo, de As mulheres de mantilha (1879), de Joaquim Manuel de Macedo, en el
que el personaje Isidoro se disfraza de mujer para no ser convocado a un reclutamiento y acaba atrayendo el
amor de Inês, quien sufre por considerar ese amor irrealizable; del personaje Cândido, del libro Ateneu
(1888), del escritor Raul Pompéia, que firma como Cândida las cartas de amor que escribe; de Albino,
lavandero de la novela O cortiço (1890), de Aluísio Azevedo, presentado en la narración como “afeminado”
y tratado por las lavanderas como alguien “del mismo sexo”; de Luzia-Homem (1903), de Domingos Olímpio,
cuya protagonista homónima es presentada mediante rasgos físicos y morales descritos como viriles,
desviados o “monstruosos” por la narración
11
; de “Mariazinha”, personaje de Capitães de areia (1937), de
Jorge Amado, siempre referida entre comillas o bajo el tulo de “pederasta”, como en el fragmento “un
pederasta que había sido arrestado y decía llamarse ‘Mariazinha’”
12
; de Eusebiozinho, personaje de la crónica
“Delicado”, y “Alipinho”, de la crónica “Noiva da morte”, ambas de Nelson Rodrigues, publicadas en 1950,
que abordan el suicidio de personas trans desde una perspectiva peyorativa.
Hay, además, en Morangos mofados (1981), de Caio Fernando de Abreu, el cuento “Sargento Garcia”,
que presenta al personaje Isadora, mujer trans responsable del burdel donde el joven Hermes tiene su primera
experiencia sexual con el Sargento Garcia.
8
Sylvia Orthof. O fantasma travesti. Rio de Janeiro: Espaço e Tempo, 1988, p. 12.
9
Guimarães Rosa. Grande sertão: veredas. Rio de Janeiro: Nova Aguilar, 1956, p. 861.
10
Amara Moira. “Monstruoso corpo de delito”. Suplemento Pernambuco, 10 dic. 2018. Disponible en:
<https://www.suplementopernambuco.com.br/artigos/2198-monstruoso-corpo-de-delito-personagens-transexuais-na-literatura-brasileira.html>. Consulta: 22
sept. 2023.
11
Domingos Olímpio. Luzia-Homem. Rio de Janeiro: Companhia Litho-Typographia, 1903, p. 22.
12
Jorge Amado. Capitães de areia. Rio de Janeiro: José Olympio, 1937, p. 136.
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Ya en estas dos primeras décadas del siglo XXI, los personajes trans integraron un volumen bastante
amplio de obras ficcionales, entre las que se destacan el cuento “Triunfo dos pelos” (2000), de Aretusa Von,
que narra la historia de una mujer que desea ser hombre y un día, al despertar, se percibe con cuerpo masculino
y ve ampliarse su universo de posibilidades; la novela A inevitável história de Letícia Diniz (2006), de
Marcelo Pedreira, que narra la historia de una mujer trans que, después de una serie de violencias, a los
dieciséis años se muda de Porto Velho a Río de Janeiro y se convierte en una prostituta famosa, que en poco
tiempo migra a Italia para trabajar como actriz porno y regresa a Brasil con aún más fama, algo que, sin
embargo, no resulta suficiente para contener su melancolía; Do fundo do poço se a lua (2010), de Joca
Reiners Terron, que acompaña a Cleo durante su proceso de subjetivación, resaltado por la cirugía de
transgenitalización a la que se somete y por el desplazamiento que emprende de São Paulo a Egipto; la obra
Luís Antônio-Gabriela (2012), del escritor y dramaturgo Nelson Baskerville, que ficcionaliza la historia de
su hermano, Luís Antônio, homosexual que migró de Santos (SP) a Bilbao, en España, donde asumió la
identidad de Gabriela y se presentó artísticamente hasta 2006, año en que sucumbió al VIH; Sergio Y vai à
América (2014), novela de Alexandre Vidal Porto cuyo protagonista, Dr. Amaro, es un psicoanalista que
busca conocimiento sobre el tema de la transexualidad al descubrir que un expaciente se había mudado a
Estados Unidos y allí se había reconocido como mujer trans; As fantasias eletivas (2016), de Carlos Henrique
Schroeder, en la que Copi, mujer trans, artista, periodista y prostituta, se ve rechazada por su madre y se
muda de Argentina a Brasil; el libro de poemas De trans pra frente (2017), de Dodi Leal, en el que, entre
otros poemas, la voz poética transforma rabia, abandono y feminidad en una afirmación de autoría y de
existencia como mujer
13
; la obra Contos transantropológicos (2018), de Atena Beauvoir, que presenta textos
en los que los personajes no se reconocen en sus propios cuerpos; y, de Amara Moira, Neca + 20 poemetos
travessos (2021), el cuento O que eu mais queria”, publicado en la antología Coronárias (2022), y Neca
(2024), novela escrita en bajubá, o “pajubá”, la “lengua de las bichas”, como aclara la autora, cuyo argumento
gira en torno de historias sexuales de una mujer trans.
De esa lista de obras ficcionales reunidas aquí, pocas fueron escritas por personas transgénero. Son
ellas: De trans pra frente (2017), de autoría de la escritora, profesora, investigadora y multiartista Dodi Leal;
Contos transantropológicos (2018), de la escritora, profesora y filósofa Atena Beauvoir; y Neca + 20
poemetos travessos (2021), “O que eu mais queria”, cuento publicado en la antología Coronárias (2022), y
Neca (2024), de autoría de Amara Moira, escritora, crítica literaria e investigadora.
A pesar del bajo volumen de obras ficcionales y poéticas con protagonismo trans escritas por personas
transgénero, hay un volumen expresivo de obras autobiográficas bajo esa autoría, como ocurre, por ejemplo,
con los libros A queda para o alto (1982), de Anderson Herzer, posiblemente la primera obra autobiográfica
producida por un escritor trans publicada en Brasil; Meu corpo, minha prisão: autobiografia de um transexual
(1985), de Loris Ádreon; las obras de João W. Nery, a saber, Erro de pessoa: Joana ou João? (1985), Viagem
solitária: memórias de um transexual trinta anos depois (2011), Velhice transviada: memórias e reflexões
(2019), y también Vidas trans: a coragem de existir, que incluye textos de Amara Moira, Márcia Rocha y T.
Brant; y E se eu fosse puta (2016), de Amara Moira.
Hay también, en el campo de la intertextualidad, la producción de Laerte, historietista y mujer trans
que aborda la temática de los cuerpos disidentes en el trabajo artístico que produce, como se observa a
continuación:
13
Referencia al poema “Poesia travada”, de Dodi Leal. De trans pra frente. São Paulo: Patuá, 2017, p. 64.
Scientia International Journal for Linguistics, Letters and Arts8 de 9
Igualmente intertextual es el trabajo de artistas trans como Linn da Quebrada, actriz, compositora y
cantante que, en sus versos, aborda la transexualidad, como en la canción “Mulher”, que escenifica el tránsito
nocturno por las calles y afirma la figura de una trava” femenina por medio de signos corporales, deseo y
autoafirmación de género.
Al transitar por las producciones literarias que presentan personajes transexuales en destaque, se
resalta el hecho de que, ficcionalmente, es mayor el número de autores cisgénero; la producción de escritores
trans, en la muestra realizada, tiene mayor amplitud en el campo biográfico/autobiográfico. También es
perceptible que la transexualidad se aborda a partir de un cuerpo inicialmente asociado a lo masculino que,
sin embargo, se identifica como femenino, siendo pocas las ocurrencias contrarias, como la que se observa
en el cuento “Triunfo dos pelos” (2000), de Aretusa Von.
En el campo de la no ficción, está la obra de João W. Nery, primer hombre trans en someterse a una
cirugía de transgenitalización en Brasil, y el libro Thammy: nadando contra a corrente (2015), escrito por la
autora Marcia Zanellato, que presenta la trayectoria del concejal Thammy Gretchen, hombre trans bastante
popular en los medios digitales desde la adolescencia, período en que se hizo famoso debido a la asociación
con su madre, la cantante brasileña Gretchen.
Sobre las temáticas desarrolladas, en la vida de los personajes trans es constante la presencia de
violencia, intolerancia, abandono, rechazo, migraciones forzadas, enfermedad física y psicológica,
melancolía, incomprensión y muerte. En general, esos personajes son relegados a la prostitución y,
eventualmente, logran sobrevivir con trabajos en el área artística, actuando como cantantes, actrices, vedettes
o bailarinas, además de otros oficios.
3. CONCLUSIÓN
La censura sufrida por Cassandra Rios al publicar sus obras resalta la resistencia, por parte de un
nicho significativo de la sociedad, a la existencia de cuerpos disidentes, resistencia vinculada a una visión de
mundo en la que no cabrían formas de vivir y actuar concebidas como utópicas por pensarse a sí mismas y a
su entorno de modos distintos de los establecidos por Estado, Iglesia y Familia, tríada que, como se esbozó
aquí, forjó los moldes de aquello que puede o no ser aceptado en el ámbito del propio cuerpo y de la propia
identidad.
A pesar de los retrocesos históricos sufridos a lo largo del tiempo, que resultaron en represión e intento
de control de los cuerpos considerados disidentes, de forma cada vez más consistente y constante perdura la
presencia de cuerpos trans en las narrativas literarias, con un aumento significativo de publicaciones que
traen no solo personajes trans, sino también autoras y autores trans, lo que contribuye de manera significativa
a la ruptura de estereotipos consolidados en las narrativas del siglo XX y a la profundización de las formas
de representación de esos personajes.
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