Scientia International Journal for Linguistics, Letters and Arts 4 of 14
concretamente, las Ruedas de Casino durante la década de 1970. Al mismo tiempo, Balbuena Gutiérrez
(2022, sección Cosmoescena) recuerda que el trabajo desarrollado por el Movimiento de Artistas Aficionados
promovió un amplio proceso de democratización del arte, acercándolo a «obreros, campesinos, estudiantes y
al pueblo en general» mediante la labor realizada en las Casas de Cultura, situadas en los barrios y distribuidas
por todo el país. Entre las manifestaciones trabajadas, los instructores de arte enseñaban y estimulaban las
Ruedas de Casino.
Balbuena Gutiérrez (2022) destaca que, poco a poco y con el paso del tiempo, comenzaron a incorporarse
gestos y movimientos característicos de los carnavales habaneros, de la rumba, de los movimientos de
adoración a los orishas y de otras religiosidades originadas en cultos africanos, del sincretismo afrohispánico
y de las danzas de matriz franco-haitiana. En el ámbito musical también se incorporaron elementos sonoros
procedentes de estas manifestaciones afrodiaspóricas, como la inclusión de determinados instrumentos de
percusión. Las letras de las canciones aluden con frecuencia a prácticas religiosas y acontecimientos de la
vida cotidiana de la población. Como puede observarse, esta práctica presenta desde su génesis una fuerte
influencia negra, al igual que toda la cultura cubana. Según Balbuena Gutiérrez (2022), este movimiento se
hizo más visible a partir de la década de 1990.
En una explicación compartida por Balbuena Gutiérrez (2022, sección Cosmoescena), observamos que,
entre 1979 y 1985, un importante programa de televisión titulado Para Bailar contribuyó a estimular, valorar
y preservar los bailes populares cubanos, «hecho que influyó igualmente en la motivación de las personas
practicantes para aprender los pasos básicos y alcanzar así un nivel de interpretación más diverso y creativo».
El mismo artículo cita otro programa televisivo, desarrollado en la década de 1990 y denominado Para Bailar
Casino, que, según la publicación, supuso un «gran impulso para la creación de nuevas ruedas de casino a
escala municipal y nacional» (Balbuena Gutiérrez, 2022, sección Cosmoescena).
En el ámbito de la investigación académica, destaca el trabajo realizado en el Instituto Superior de Arte
(ISA), articulado con los estudios desarrollados por la Escuela Nacional de Danza, instituciones que
posteriormente participarían en el evento internacional Baila en Cuba, celebrado en 2006. El programa de
este evento «tuvo como plato principal la enseñanza de Casino, pero incluyó, como forma de ampliar
globalmente el conocimiento del universo de las danzas cubanas, toda la cadena de bailes de salón sociales»
(Balbuena Gutiérrez, 2022, sección Cosmoescena). Esta manifestación, como toda práctica popular,
permanece en constante movimiento, con la creación de nuevas figuras e hibridaciones culturales (Balbuena
Gutiérrez, 2022).
A lo largo de los años, la Rueda salió de la isla caribeña y llegó a los lugares más diversos del mundo.
Numerosos bailarines y profesores cubanos llevaron la danza a otras partes del planeta, al tiempo que la
práctica fue conocida y difundida por simpatizantes y estudiosos de otras naciones. Considerando el período